Preguntas Frecuentes

¿Por qué ir al psicólogo?

Existen ciertas etapas en nuestra vida en las que nos encontramos con situaciones que nos son difícil de afrontar o gestionar adecuadamente, de modo que nos podemos ver sobrepasados o algo confusos. Problemas en el trabajo, una separación o ruptura amorosa, el fallecimiento de un familiar, problemas al relacionarnos con nuestro entorno, situaciones de maltrato, inexpresión emocional… son algunas de las circunstancias que nos pueden llevar a plantearnos la posibilidad de recibir ayuda psicológica.

En otras ocasiones, a pesar de que no haya una situación o evento desencadenante, cabe la posibilidad de que ciertos miedos o preocupaciones del día a día ocupen nuestra cabeza la mayor parte del tiempo, de manera que nos limite demasiado en nuestro ajuste diario.

No hay motivos concretos por los que sea necesario ir al psicólogo, pero conviene considerarlo si, por la circunstancia o situación que sea, sentimos que no sabemos gestionarla, resolverla o afrontarla. Ningún evento es vivido de la misma forma por dos personas, sino que en la gestión influyen muchos factores como el estilo de personalidad, habilidades y recursos, historia familiar, entorno, etc.

¿Cuáles son los beneficios de acudir a un psicólogo?

a.  Poder sentirse mejor consigo mismo.
b.  Aprender diferentes herramientas para manejar los problemas.
c.  Flexibilizar algunas creencias limitantes
d.  Ganar asesoramiento profesional.
e.  Sentirse más fuerte ante la vida
f.  Sentirse comprendido en un espacio seguro
g.  Obtener un punto de vista objetivo

¿Qué diferencias hay entre un psicólogo y un psiquiatra?

La principal diferencia es que poseen diferente formación. Pero vayamos pormenorizando cada una de las características que lo diferencian:

Por una parte, el psicólogo estudia la carrera de psicología y, a continuación, realiza una especialidad en el ámbito de la sanidad. Además, el psicólogo va a intervenir desde un contexto social, las relaciones personales y la cultura. Asimismo, este profesional, al margen de la especialidad que tenga, tiene como objetivo mejorar el bienestar de la persona. Por ese motivo, emplea ciertas técnicas y el uso de habilidades para cambiar el comportamiento de la persona y aliviar el malestar psicológico.

Por otro lado, el psiquiatra estudia medicina y posteriormente se especializa en las diferentes enfermedades mentales. Por lo tanto, el psiquiatra se va a centrar en los aspectos fisiológicos y químicos del cuerpo humano, en especial el sistema nervioso y las hormonas. Además, este profesional orienta su intervención en aquellas mejoras que pueden producirse a través de los tratamientos farmacológicos. Los más habituales son los ansiolíticos y los antidepresivos. Por último, el psiquiatra como médico está capacitado legalmente para prescribir fármacos.

¿Cómo le puedo explicar a mi hijo qué es un psicólogo?

Es muy frecuente que los padres y madres nos pregunten: ¿qué les decimos a nuestros hijos? ¿Les decimos que vamos a ver a un médico? ¿Qué eres una profesora?

Lo niños y niñas necesitan tener la máxima seguridad posible. Por ello, es importante proporcionarle la información lo más fiable posible de lo que se va a encontrar cuando llegue a nuestra consulta.

Hemos de decirle que va a visitar a un psicólogo. Y que es una persona que:

  • Sabe escuchar
  • Le gusta sonreír
  • Es amable
  • Ayuda a la gente a resolver sus problemas

Y que, por lo tanto,

  • No somos magos
  • No somos médicos, así que, no vamos a mandar medicinas
  • No somos profesores, por lo que no vamos a mandar deberes como en la escuela.

También le podemos contar que el despacho va a ser un lugar muy bonito, acogedor donde hay muchos juegos y donde va a poder hablar, jugar, pintar, entre otras cosas.

Y el/la psicólogo/a te va a ayudar en:

  • Solucionar aquello que no te permite estar totalmente feliz
  • Ponerle nombre a las emociones

Además es importante que se le ponga nombre a la persona con la que va a trabajar todo el proceso terapéutico, e incluso, es aconsejable enseñarle alguna foto del profesional para que el niño pueda ir poniéndole cara a la persona y no sea totalmente un desconocido/a

¿Qué hacer cuando mi hijo no quiere ir al psicólogo a pesar de que lo necesita?

Ir al psicólogo ya resulta difícil para un adulto, así que para un niño o adolescente puede resultar mucho más complicado. Por eso, no es extraño ver como los adolescentes se resisten a acudir al psicólogo.

Lo realmente importante es que el adolescente quiera cambiar y mejorar, y en consecuencia esté dispuesto a colaborar con el profesional de la psicología.

Por ello, algunas de las estrategias que se deben poner en marcha son las siguientes:

  • El tratamiento debe ponerse en mano de un psicólogo especialista en terapia infanto-juvenil.
  • Importante ser sincero con nuestro hij@.
  • No culpabilizar a los hijos/as. Es mejor hablar de dificultades en las relaciones o en la familia y que vamos a ir para mejorar la relación entre todos y que nos sintamos todos mejor.
  • Es importante explicarle qué es un psicólogo y que se va encontrar allí.

¿Cuál es el proceso de la terapia?

En primer lugar, el equipo del centro te recibirá y te tratará de tal forma que te sientas lo más cómodo posible.

Posteriormente, tendrá lugar la evaluación y el establecimiento de un diagnóstico clínico: en esta fase podrás exponer tu problema o dificultad y plantear cuales son tus expectativas y objetivos respecto a la terapia. De este modo, el terapeuta te propondrá su plan de trabajo o bien derivará a otro profesional que pueda atender mejor las necesidades planteadas por ti. Además, desde la primera sesión el terapeuta comenzará con el proceso de la evaluación y te aportará una explicación de por qué se está produciendo dicha disfuncionalidad.

A continuación, se comenzará con el proceso terapéutico en la que el psicólogo te acompañará y apoyará con una serie de técnicas psicológicas para que se produzca el cambio en tu día a día. Además, durante esta fase también tendrá lugar la orientación a familiares en el caso que el terapeuta lo estime oportuno.

Durante todo este proceso, se irá haciendo un seguimiento de todos los objetivos planteados al principio de la terapia, y posteriormente dará comienzo una fase de seguimiento en la que se comenzará a espaciar las sesiones hasta que el terapeuta da finalmente el alta.

¿Cuánto dura la terapia?

El tiempo que puede durar la terapia es difícil de calcular. El proceso va a depender del tipo de paciente y la problemática que le acompaña. Asimismo, van a afectar otro tipo de variables como el tipo de terapia psicológica, la implicación del paciente, la capacidad de reflexión, la capacidad de introspección y su estilo de personalidad.

Se aconseja que las primeras sesiones sean semanales y progresivamente se vayan distanciando. De este modo el paciente puede ir poniendo en marcha herramientas que se han trabajado a lo largo del proceso terapéutico.